Dicen que segundas partes núnca fueron buenas... ¡Qué importa! ¿Acaso la primera parte alguna vez terminó en nuestros corazones? Revivir no es vivir de nuevo...es continuar lo vivido... El escenario de la vida podrá ser distinto, con otra escenografía, con otro público, con otras formas y tecnologías.. Pero la esencia de la obra sigue al invariable capricho de su propia naturaleza: ALUMBRAR (siempre alumbrar)a una parte de la realidad oscurecida por la voracidad del sistema...
¡Y La Farola del Sur vuelve a alumbrar! (y que su luz siga iluminando nuestros sueños)
¡Un abrazo Farolero para todos!
Luis Del Prete
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